lunes, 16 de mayo de 2011

Una reflexión triste

Se dice que la mujer requiere de un motivo para engañar al hombre. El hombre, por el contrario, solo necesita tener una mujer.

Esto no está escrito en una enciclopedia, pero no es un secreto develado a unos pocos elegidos. Lo sabemos porque es patente en películas, libros, comerciales, series de TV, chistes, el saber común y la vida diaria.

¿Porqué insistimos entonces en decirnos mentiras a nosotros mismos? ¿Porqué no aceptamos que los seres humanos no estamos preparados para establecer relaciones monógamas estables, si esta convicción solo termina causando miedo y dolor?

Quizás algún día seamos capaces de dejar de llamar "errores" (error si lo cometimos nosotros, si fue "el" o "ella", el término es "pérfida traición") a esos insistentes llamados del alma de sentirse, de un modo u otro, completa.

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